House, M.D.

House, M.D.

El último episodio de House que han emitido en Estados Unidos es muy poco corriente. En primer lugar, se trata de un episodio coral, en el que el omnipresente médico cabrón apenas sí aparece un poco más que el resto de personajes. En segundo lugar, no hay ninguna enfermedad extrañísima que el buen doctor deba reconocer en los últimos cinco minutos del capítulo. En tercer lugar, mencionaré que la trama ligeramente detectivesca de cada episodio es sustituida aquí por una trama ciento por ciento detetivesca, y para terminar con este rosario de elementos improbables en cualquier episodio de House, la mayor parte de las historias que se cuentan son sobre las cosas que más temen los protagonistas, lo que provoca que incluso alguien tan soso y prescindible en la serie como Taubb se convierta, de repente, en alguien interesante debido a algo que conocemos sobre su pasado y sus ambiciones.

Taubb tiene un gran momento hacia el final del episodio, y no me refiero a los dos segundos en los que 13 le enseña las tetas por haber perdido una apuesta con Wilson.

Taubb está encerrado en una sala llena de archivos con los historiales de los pacientes y del personal que trabaja en el hospital. Esos archivos van a ser digitalizados en breve, y debido a los acontecimientos que ocurren al comienzo del episodio, un niño es secuestrado aparentemente en una de las habitaciones, y el hospital es cerrado a cal y canto y tanto el personal como los trabajadores son confinados en los lugares en que se encuentran, Taubb tiene la oportunidad de buscar su archivo personal y realizar en él unos cambios antes de que se conviertan en ceros y unos y pasen a estar más allá de su control. Desgraciadamente, Foreman ha tenido la misma idea que el antiguo cirujano plástico, y ambos se encuentran en esa sala llena de expedientes con la intención de hacer pequeños cambios y de curiosear en el pasado de su jefe y de otros colegas.

Como dos niños pequeños, Foreman y Taubb, drogados gracias a un bote de vicodín que el primero llevaba en un bolsillo de la chaqueta tras decomisárselo a un enfermo drogadicto, pelean por ver el expediente del otro. Foreman quiere borrar aquel viejo asunto de los ensayos químicos que se cargó por ayudar a 13, y Taubb… bueno, apatentemente, el expediente del cirujano plástico está impoluto, y roza la perfección. Foreman le pregunta qué es lo que está mal en él, y éste le contesta que cuando estudiaba medicina no aspiraba a ser un cirujano plástico de éxito, sino una especie de House, literalmente dice que quería ser House, y que es muy difícil ver cómo ha evolucionado su carrera y sus ambiciones se han visto frustradas hasta el punto de trabajar con y para otros médicos mucho más jóvenes que él, médicos como Foreman.

A mí me parece uno de los mejores momentos de lo que va de temporada. Ya sé que no es decir mucho porque esta sexta temporada está siendo incluso peor que la tercera, con la excepción del doble episodio en el que salía Franka Potente.

Dos cosas antes de terminar:

Ella vuelve para que Chase le firme los papeles del divorcio, discuten, hablan y terminan acostándose. Podía contar qué ocurre con esos documentos legales que dan pie más o menos al encuentro sexual, pero escojo no hacerlo.

Los temas de Medeski, Martin & Wood que han escogido para ilustrar musicalmente varios momentos de este episodio son sensacionales son magníficos

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