Lo que no vengo a decir | un libro de Javier Marías

Lo que no vengo a decir | portada del libro

Lo que no vengo a decir recoge noventicinco artículos publicados entre febrero de 2007 y febrero de 2009 por Javier Marías en El País Semanal. Noventicinco artículos semanales publicados durante dos años dan para muchas repeticiones, sin que importe si eres un estraordinario escritor, como Marías, o un mal juntaletras, como sus colegas de periódicos Cercas y Grandes.

En este libro se repiten los temas, los argumentos, los puntos de vista, las amistades, los enemigos, las fobias, las manías, las quejas, los fantasmas y hasta las palabras. Es algo que ocurre cuando coges algo destinado a ser efímero y publicado en una revista que sólo estará unos pocos días sobre una mesa o en las estanterías de una biblioteca, y lo pones en un libro. Los artículos no están escritos para ser leídos secuencialmente en un corto periodo de tiempo, y se resienten por ello.

No me gustan esta clase de libros recopiladores, y sin embargo, cuando lo vi en la biblioteca de Sanlúcar la Mayor no pude dejar de tomarlo prestado. Javier Marías es, junto a Antonio Muñoz Molina y Juan Bonilla (a Eduardo Mendoza lo tengo hace muchos años por perdido para la causa de los libros extraordinarios) uno de mis escritores favoritos en lengua española. Creo que me he leído todas sus novelas, y que la única que no me gustó fue Travesía del horizonte, una de las primeras que publicó.

Empecé a leer los artículos al azar, apuntando en una hoja de papel cuáles había leído y añadiendo al lado una estrella (me gusta dibujar estrellas) de los que me gustaban. Obtuve al final 24 estrellas, y la sensación de que el mundo es un lugar extraño para Marías y su sentido del humor y de la justicia. El 30 de noviembre de 2008, publicaba en El País Semanal una columna bajo el título Todos los genios muertos, en la que afirma:

(…) Desde que murió Roberto Bolaño -a quien no conocí, pero que fue amable conmigo-, se lo tiene por “el escritor más innovador en lengua española” y se habla y no se para de su “inmensa influencia”, cuando no fueron muchos los críticos y colegas y editores que apostaron por él cuando estaban a tiempo de hacerlo un poco más feliz, supongo, de lo que lo fue en sus cincuenta años de vida. Sé, por gente que sí lo conoció, que pasó muchos apuros económicos, hasta el punto de no poderse desplazar a veces de Blanes a la cercana Barcelona por carecer de dinero para pagarse el tren. De haberse “decidido” entonces que era tan “genio” como se dictamina ahora alegremente, es seguro que habría vivido mejor y más contento y con mayor tranquilidad respecto a su familia.

Es una verdadera lástima que no aplique el talento que surge del párrafo anterior a otros aspectos de la vida y de la sociedad. Afortunadamente, siempre nos quedan sus novelas, las ya escritas y las que están por venir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: